DÍA 19 – DOMINGO 24 DE MAYO
Me levanto muy vital. Me doy un buen baño con agua fría y me preparo para recibir a cinco clientes que vienen a una práctica de liberación de tensión. En este tiempo de detox no he trabajado; aunque, en realidad, no hablo de trabajar, sino de servir. No he compartido conocimiento para el bienestar, y hoy vuelve a darse ese intercambio tan vivo y significativo.
La mañana transcurre entre encuentros, conversaciones y presencia. No hay tiempo para el detalle del desayuno, almuerzo o cena. Todo el ritmo del día es distinto.
Cuando se van, me preparo mi batido de desayuno: Mango Sorpresa. Y sí que es una sorpresa. Delicioso, dulce, alegre. Lo disfruto mucho.
Luego salgo hacia el pueblo a atender algunos negocios. Todo fluye bien. Se destraban asuntos que llevan varios meses detenidos y siento alivio, movimiento, apertura. Después paso por el supermercado a comprar frutas y vegetales.
Regreso a casa y preparo una sopa de aguacate. Honestamente no me gusta mucho, no la disfruto demasiado, pero aun así me la tomo acompañada de un consomé de agua con cilantro.
Más tarde llegan unas amigas. La tarde también transcurre ocupada y sencilla. Preparo algo de pepino con romero, melón y limón, y así continúa el día: ligero, espontáneo, poco ceñido al guion que corresponde hoy. No hay tiempo para seguir el plan con detalle.
Aunque es domingo, este día se siente diferente a todos los anteriores.
Cierro el día en gratitud y cada vez más emocionada porque ya solo faltan dos días para culminar esta experiencia.

