DÍA 11 – SÁBADO 16 DE MAYO
Hoy no madrugo. Me quedo haciendo pereza en la cama, juguetonamente invito a mi cuerpo a arrancar. “Vamos, nos vamos a caminar”. Antes de salir tomo una taza de agua caliente con limón.
Me topo en el camino con un lavamanos roto al lado de la carretera. ¿Cuál será su historia? Recorro más distancia de lo usual. Un carro me echa polvo en la cara. Unas flores moradas me saludan como caritas felices en el aire y me roban una sonrisa.
Me acompaña, como siempre en mi caminata, un palo de madera para ejercitar brazos y hombros.
Día de caminadora y lazo. Siete minutos y mis tres rondas de diez saltos. Cada vez más sencillo. Bajo y subo las escaleras con los brazos bien estirados, como si quisieran tocar el cielo azul.
El césped me recibe. Acostada boca arriba observo cómo se calman los latidos de mi corazón. Me quito las botas para sentir la frescura del pasto en mis pies. De esos momentos que no cambio por nada: mirar al cielo, sentirme acariciada y contenida por la madre tierra.
Hago algunos estiramientos, torsiones, llevo el tronco hacia atrás y hacia los lados, movimientos de caderas y de cabeza. Luego, postrada boca abajo, junto mi frente sobre el pasto con la intención de vaciarme.
Me convierto en montaña, estirando isquiotibiales, y poco a poco inicio el ascenso para dirigirme a casa. Qué frescura caminar descalza.
Preparo mi desayuno: batido de fresas con apio, menta y unos arándanos de decoración que me dan fuerza para sostener esas conversaciones de las que quisiera huir. Todo sale bien.
Crema de tomate con aguacate y almendras, más ceviche de coliflor, son las delicias del almuerzo de hoy.
Escribo toda la tarde. De cuando en cuando me paro a tomar un sorbo de agua con limón y una pizca de bicarbonato y sal marina que ya tengo preparada.
Como anoche quedo muy llena con la crema de frutas, hoy ceno más temprano. A las 5:30, crema de pera con zucchini, menta y almendras. Me noto algo ansiosa, cuchareando muy rápido, sin descansar la cuchara. Bajo el ritmo. Mejor me voy a dar una vuelta al jardín para ayudar a la digestión y dormir más tranquila.
Cierro mi compu. Voy a la colchoneta a descansar y vibrar un rato.

